Pequeño detalles, grandes resultados

La ley de Pareto dice “que el 20% del esfuerzo produce el 80% de los resultados”.

El mundo moderno, tanto hombres como mujeres se encuentran en una constante dinámica, una dinámica que arrastra a cada ser humano. Los adultos, arrastramos a nuestros adolescentes, y esos mismo adultos en su dinámica, en el logro de los resultados, arrastran a los niños, tienes que estudiar, tienes que ser bueno, tienes que hacer esto y no hacer esto otro porque algo te va pasar, una y otra vez, la persona experimenta que no tiene tiempo, que no tiene paz, se ve angustiado, estresado y dentro de esa dinámica su comunicación suele ser de excusas para justificar que no ha podido alcanzar los resultados que desea, otros están sumergidos en el drama, otros dicen bueno la constante de la vida es sufrir y si sigues observando a tu alrededor te darás cuenta de una realidad que te arrastra, pero usted no tiene que sentirse arrastrado por la corriente, esto no tiene porque ser así.

La persona común olvida los pequeños detalles del poder único que existe en cada ser humano, ve lo que quiero decir, los pequeños detalles que generan grandes resultados, si observas un árbol y quieres plantar un árbol ¿cómo lo harías? Si quieres comer mango y quieres plantar un árbol de mango ¿cómo lo harías? Si quieres comerte una ensalada estupenda con aguacate, cebolla y los ricos y jugosos tomates, si quieres plantar un árbol de tomate ¿cómo lo harías?, aunque parezca simple lo que necesitas es una semilla, una semilla para sembrar, una semilla para cuidar, una semilla para que se trasforme en árbol, la semilla es el pequeño detalle, sino hay semilla no hay árbol.

Si una persona quiere contar con más tiempo, quiere tener mejores resultados en su vida, quiere sentirse completo ¿Cómo lo haría? Sembrando semillas dentro de su mente, dentro de su corazón, ¿Cuáles semillas?, esta es la pregunta más importante de este escrito. Bueno amigo o amiga que está leyendo este documento, tienes que asegurarte cuál es la semilla que quieres sembrar dentro de tu corazón y dentro de tu mente, la semilla que estás dispuesto a regar, a defender, a focalizar, incluso la que le permita visualizar, cómo sería su vida una vez que reciba los primeros frutos, no hablo de que los frutos sean grandes o pequeños, buenos o malos, hablo de ¿cómo sería su vida si lograra obtener los mejores frutos?, no hablo de que eso frutos sean buenos o malos, grandes o pequeños, le hablo de que esos frutos son importantes en su vida, si hay algo que usted debe contemplar es que es valioso en su vida, para sembrar las semillas que le permitan ver los frutos de lo importante.

La gente común esta clara que tiene que llevar al muchacho al colegio, que tiene que llegar temprano a trabajar, que tiene que cumplir con sus obligaciones, que son establecidas por los poderosos sistemas sociales, y un día se da cuenta que ha estado sembrado unas semillas que no precisamente dan tomate, que no precisamente le dan los frutos de la paz, amor, libertad, carácter, por el contrario, esta obtenido guerra, rabia, miedo, se victimiza, y ese día se da cuenta que ha estado sembrado las semillas equivocadas, que su vida es producto de las circunstancias y no de sus decisiones.

A veces nos olvidamos de que somos seres humanos, tenemos unas necesidades muy, muy sencillas y en la lista de esas necesidades, la primera siempre ha sido sentirnos satisfechos, sentir que nuestra manera de ser, nuestros pensamientos, nuestra actuación en el mundo contribuye con la vida de otros. Sentir el corazón lleno de alegría, amor, paz.

Hay que tener una definición de la semilla que quiere sembrar, no tener una idea o un concepto de la semilla que quiere plantar, lo coloca en la duda y usted lo sabe, también tiene que reconocer que esa semilla esta en el interior de usted, esas semillas están en cada ser humano, esperando ser regadas, alimentadas y esperando ser despertadas.

Esto es lo que resulta increíble, queremos sembrar las semillas para después cocinar nuestros frutos o preparar una buena receta. Hay muchos tipos de cocina en el mundo, está la china, la india, la japonesa, la española, la típica de cada país. Muchos tipos, pero ¿qué creen que hacen las diferentes cocinas?.

Aunque parezca tonto todas hacen comida, comida que sacia el hambre.

Nos quedamos atrapados. Nos quedamos enganchados con las recetas o los frutos que obtenemos de nuestra siembra, escribimos libros sobre la cultura de la cocina, lo ingredientes y las recetas y a veces nos olvidamos del hambre.

En el entrenamiento de líderes, las personas aprenden una y otra vez, incluso a las que van al seminario despertar, una definición precisa de lo más importante para ellos en la vida, así como un plan que les permita sembrar, cuidar y disfrutar de los frutos de lo importante en la vida, descubrir cuáles son las cosas más importantes en su vida. Cosas sencillas, no complicadas y entender que sembramos esas semillas porque queremos saciar el hambre. A que me refiero.

Veo la gente en una guerra interna, no tengo dinero, no tengo tiempo, no tengo socio, no tengo pareja, me falta… (Tengo hambre de sentirme completo no incompleto). No me gusta tener hambre. Cuando la personas tienen hambre son como esos pobres soldados que se ven obligados a luchar, son los que más las detestan, a nadie les gustan las guerras pero ellos se ven condenados a ellas, igual la persona que tiene hambre, por muy buenos libros, por muy buenas recetas, sino come seguirá en una guerra interna.

Si una persona tiene hambre, puede tener todo el dinero que necesita, tener la mejor familia, tener los mejores conocimientos para comer, pero si tiene hambre, hasta que no coma no saciara su hambre, puede tenerlo todo y sentir que su vida no tiene ni sentido, ni dirección porque tiene hambre, esto que les estoy diciendo no es producto de la imaginación de las personas las personas sienten el hambre en sus relaciones, sienten hambre de estudio, sienten hambre de que no han hecho la tarea, se sienten incompletos no completos.

¿Qué significa entonces tener una vida completa? ¿Satisfecha? ¿Sin hambre? Tenemos por un lado las ideas, lo que sabe la persona o lo que cree saber, también se encuentra su imaginación, ingenio, creatividad, por otro lado están las emociones la forma como percibe el mundo, su piel, sus ojos, sus oídos, los sentidos, las emociones que crean sentimientos de amor o de guerra, las emociones que lo hacen sentir a uno satisfecho o con hambre, las emociones que lo hacen sentir completo o incompleto.

Cuando un pequeño clavo, un clavo muy pequeño se clava en tu piel y te duele, explicarle a alguien, mira, ¿por qué te preocupa un pequeño clavo? mira, como seres humanos hemos creado barcos, enormes edificios, carros y es mucho, mucho más grande que tu pequeño clavo. Mira este avión. ¡Es enorme, tiene dos pisos! ¡Este clavo es tan pequeño! ¿Cómo puede ser que este clavo te moleste? Después de todo tu eres el creador de todo esto, de los aviones, barcos y del clavo.

Las explicaciones no funcionan. Lo único que le importa a esa persona que tiene un pequeño clavo en su piel es: sácalo; porque es algo que esta persona está sintiendo.

Es dolor, no se trata de la idea del dolor, no hay explicaciones, se trata del dolor ¿Alguien te dio lecciones de cómo llorar? No. Un bebé sabe llorar, un bebé sabe reír, un bebé sabe qué hacer. Estas cosas son innatas, son cosas fundamentales que nadie tiene que enseñarnos, porque están dentro de nosotros. Así son las emociones.

Por otro lado está lo que hacemos, cómo reaccionamos, por qué hacemos lo que hacemos, nuestras acciones. La acción de una persona puede llevarlo a construir o a destruir, la persona común muchas veces se encuentra en automático o si está en sincrónico, está sólo en la primera velocidad, su mente, su corazón late y le dice despierta, tú puedes cambiar a la segunda velocidad, sabes que tienes 5 velocidades, pero no lo hace, eso que quiere la persona no lo hace.

La persona común queda atrapada intentando de cambiar a la segunda velocidad, se siente arrastrada por los acontecimientos de su vida, su acción lo lleva, él no lleva a la acción, reacciona, se protege, no está respondiendo.

¿Cómo una persona podría entonces vivir una vida completa? Decidiendo sembrar semillas, las semillas que le permitan tener un propósito en la vida, una misión, una actuación que le dé el sentido de la aportación, de la contribución, escuche bien, no le hablo ni siquiera de el logro, aunque el logro es importante, le hablo de sentirse que su contribución le da paz, de poder dejar una huella en el mundo lo suficientemente grande como para que otros quieran seguirlo.

Así los detalles son los siguientes:

1. Asegúrese de sembrar semillas que sean importantes para su vida.

2. Lo importante no es el fruto que dan las semillas, lo importante es comer, saciar el hambre (propósito, misión).

3. Cuando se sienta incompleto, recuerde que el creador de esa emoción es usted.

4. Establezca un propósito de vida y viva en consecuencia, asegúrese de que la escalera del éxito, este en la pared correcta y no en la pared equivocada.

5. Viva la vida con propósito, no sea criatura de las circunstancias.

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